<<… y la rabia tornó en impotencia, y la razón se disipó tras el turbio velo de  las emociones. Ya había sucedido en otras dos ocasiones, la historia parece que se repetía cíclicamente, 4 años atras, 8 años atrás … Todo tenía un principio y ningún fin, pero la razón había sido capaz de sellarlo todo. Si apenas era capaz de soportar emociones ajenas, ¿cómo pretendía ser capaz de poder controlar el peso de las propias? Por un momento había dejado paso al egoísmo (craso error, lo descubriría más adelante), había dejado de lado el camino de la razón por completo y había dejado que su mundo onírico apareciese libremente. Y ¿qué había conseguido con eso? Simplemente abrir una grieta que no sabía si sería capaz de cerrar. Esta vez todo era igual, y a la vez todo era diferente. Nunca había permitido que afloraran los sentimientos y esta vez había descubierto uno nuevo, uno doloroso, uno que creía haber descubierto antes pero que nunca antes había sentido tan a dentro. Un sentimiento capaz de quitarle el sueño, capaz de quitarle el hambre, capaz de quitarle el alma. Y no cesaba de preguntarse, ¿seré capaz esta vez de supuerarlo? El mundo que había sido capaz de crear donde esconderse se había esfumado … >>

Libro I