Diario de Bitácora13 / 08 / 2008 9:16 am
<<Levanto su acero y consiguió parar un golpe directo a su cabeza. Seguidamente movió su espada circularmente y enterró su filo en el cuello de su enemigo. Este se desplomo en el suelo dejando paso a un nuevo oponente. Este nuevo oponente parecía incluso más grande que el anterior. Ya casi no le quedaban fuerzas. Había caminado durante varios días, pero nada cambiaba. Todo seguia cubierto por esa espesa niebla, todo seguía gris. No paraban de llegar enemigos incesantemente, no entendía que había hecho ni porque le perseguían, pero tenía que seguir adelante, no podía parar de caminar …>>
Libro I
