<< Los momentos, las imagenes, los recuerdos se agolpaban en su cabeza a todas horas. Hacía ya un tiempo que no descansaba bien, las horas de sueño no conseguían recuperarle de su cansancio, su cabeza no daba tregua. Había probado de dejar distancia, alejarse de todo aquello, pero ni siquiera eso había solucionado nada. Nunca lo había pensado antes pero quizas, y sólo quizas, era hora de rendirse, de dejarse llevar por la corriente hacia el fondo del océano. Nadar contra corriente se estaba volviendo agotador. Ya había perdido muchas batallas en esta nueva guerra, quizas era hora de sacrificarse y acabar … >>